La elaboración de los vinos jóvenes
La producción de los vinos jóvenes
Los vinos jóvenes durante tantos años fueron sinónimo de algo de poca monta, de escasa calidad y asociados a las mezclas y otras cuestiones indeseables. Pero poco a poco han ido revirtiendo esa condición y han demostrado que su gran cantidad de aromas frutados y sabores frescos también pueden ser cualidades interesantes. Así, los vinos jóvenes se han puesto en escena: es que en el fondo revelan la verdadera calidad de la uva empleada.
Durante muchos años los
vinos jóvenes fueron sinónimo de baja calidad, vulgaridad y mezclas indeseables. Pero, enmarcados en una tradición de la vuelta a la natural, han logrado cobrar protagonismo. De todos modos, esto se debe a que han ido levantando la calidad y, hoy por hoy, que un vino sea joven no quiere decir que sea malo. Ni mucho menos.
Mucho de esto también se debe a que las bodegas han visto con buenos ojos esto de elaborar vinos jóvenes: ocupan menos tiempo los barriles y estan mucho más rápidamente a la venta. Así, con una buena selección de levaduras y un control de temperatura exhaustivo, pueden producir vinos nóveles de excelente calidad.
Lo que más se destaca en estos vinos jóvenes, obviamente, es su frescura. Esto le confiere a la bebida una multiplicidad de aromas frutados y florales. Ya no solamente los vinos blancos o rosados están siendo objeto de elaboración de vinos jóvenes, ahora también los tintos están incorporándose con éxito al mercado.
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